¡No menciones la guerra a los turistas alemanes!

Xavier Canalis

Opinión/ Fawlty Towers fue una desternillante comedia británica emitida por la BBC en los años 1970 en la que veíamos las andanzas de Basil, el histérico director de un pequeño hotel en el condado de Devon. La serie ha vuelto a generar titulares en el Reino Unido y otros países, tras una serie de recomendaciones enviadas por Visit Britain a los hoteles del país.

En dicho folleto se proporcionan a los hoteleros una serie de polémicos consejos sobre los huéspedes en función del país de procedencia. Los estereotipos son tan exagerados que bien podrían haber sido gritados por Basil (John Cleese) a Manuel (Andrew Sachs), el camarero español que trabajaba en aquel hotel de locos.

La lista de “consejos a lo Fawty Towers” para los empleados de hoteles británicos, según recoge la prensa británica, incluye los siguientes:

  • Comprender que los clientes de la India son amables pero que cambian de opinión frecuentemente
  • Evitar hablar sobre política con los belgas
  • Encontrar alternativas más agradables a la palabra “no” para los turistas japoneses
  • No ofender a los canadienses llamándoles estadounidenses
  • Hacer frente rápidamente a cualquier queja de un turista alemán o austríaco, que pueden ser “directos y exigentes” hasta el punto de “parecer groseros y agresivos”.  (En este punto, Basil habría añadido: “¡Y sobre todo no  menciones la Segunda Guerra Mundial a los alemanes!”)
  • Evitar mirar demasiado a los ojos o sonreir a los franceses.
  • No dar habitaciones con techos bajos a los rusos pues son una nación alta
  • A los supersticiosos turistas de Hong Kong, no darles camas con cuatro patas pues las asocian a fantasmas
  • Respecto a los australianos, cabe de esperar de ellos que serán muy francos y que irán al grano, aunque algunas veces serán difíciles de entender, y si acaban de llegar de viaje desde Australia, podrían mostrar “signos de intolerancia” por no haber dormido en 30 horas.

La lista de consejos ha sido reproducida por los medios de comunicación de varios países, que se han mostrado sorprendidos por tamaña retahíla de estereotipos.

Sin duda, los nacionales de cada país más o menos tendrán una serie de características comunes. Pero antes que fiarse de listas de este tipo, es preferible acudir al sentido común y a la experiencia de los hoteleros veteranos.

O, si nos llegan turistas de mercados emergentes, que todavía son bastante desconocidos, siempre se puede consultar con las Oficinas Españolas de Turismo en el extranjero sobre los usos y costumbres de cada mercado emisor.