Sex, sun and sangria: marca registrada por España

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Xavier Canalis

Análisis/ La sangría, un icono turístico para millones de turistas extranjeros que viajan a España, ha pasado a ser una denominación protegida por el Parlamento Europeo.

De este modo, el pleno del Parlamento Europeo ha aprobado un acuerdo para reformar las normas de etiquetado y protección de las indicaciones geográficas de los vinos aromatizados. Los Estados miembros tienen ahora un plazo de un año para trasladar el acuerdo a sus legislaciones nacionales.

Una de las consecuencias de esta modificación es que se limitará el uso de la denominación “sangría” a la producción de este caldo en España y Portugal. De este modo, se actualizarán las reglas europeas sobre información al consumidor, atendiendo al mismo tiempo las exigencias de la Organización Mundial del Comercio.

En cualquier caso, los límites al uso del término “sangría” no impedirán que se produzca en otros países de la Unión Europea, pero en estos casos la denominación de la bebida será otra y la palabra ‘sangría’ aparecerá solo como complemento a la denominación “Bebida aromatizada a base de vino”. Además, el fabricante deberá indicar claramente cuál es el país de origen del producto.

sangría

Foto: Tamorlan / Wikimedia Commons

El reconocimiento legal de la sangría a nivel europeo supone un espaldarazo para la marca España y el turismo gastronómico. Al fin y al cabo, la sangría es un icono turístico de primera magnitud, como también lo son la paella, las tapas, la fiesta o los toros.

Pero todo debe tomarse con moderación, claro. Desde hace décadas, varias generaciones de turistas europeos han viajado a España atraídos por la fórmula “sexo, sol y sangría”, pero a menudo se cometen excesos, tal como recordaba el diario británico The Daily Mail en el artículo Britons take ‘sex, sun and sangria’ approach to holidays.

Los excesos o más bien la falta de control o tolerancia excesiva por parte de las autoridades de un destino también pueden conducir al turismo de borrachera, de consecuencias nefastas para el sector turístico.

Y por otra parte, si la sangría ha recibido el reconocimiento de la Unión Europea, por sentido común más que nunca debemos controlar al máximo la calidad del producto que se sirve en nuestras mesas y, por qué no, utilizar este activo de manera inteligente en nuestro marketing turístico.