La venganza de la geografía sobre el turismo: el caso de Rusia

Xavier Canalis

Xavier Canalis

Análisis/ La llegada de turistas rusos a España cayó un 14% el pasado mes de junio y eso fue antes de que un misil derribara un avión de pasajeros sobre Ucrania el pasado 17 de julio, lo que ha disparado la tensión en la región. Según Washington, el vuelo de Malaysia Airlines fue derribado por rebeldes prorrusos, que lo confundieron con un avión de transporte del Ejército de Ucrania. Pero Moscú acusa a Kiev del incidente y asegura que hay una campaña internacional en contra de los intereses rusos, lo que podría derivar en una guerra comercial. El problema es que estas tensiones geopolíticas -que sin duda afectarán al turismo emisor ruso- van para largo. Y la culpa es de la geografía.

Para comprender con cierta perspectiva qué está ocurriendo ahora mismo en Rusia es importante estudiar con atención los mapas y repasar la historia, tal como apunta el ensayista estadounidense Robert D. Kaplan, en su reciente libro “La venganza de la geografía. Cómo los mapas condicionan el destino de las naciones” (2013).

“Rusia es el poder terrestre más preeminente del mundo. Y los poderes terrestres viven permanentemente inseguros. Sin mares ni océanos que los protejan, siempre están insatisfechos y tienen que seguir expandiéndose si no quieren ser conquistados”, explica Kaplan.

Y esa sensación de inseguridad permanente ha marcado especialmente el carácter ruso, en un país de llanuras infinitas sin apenas fronteras naturales y en un clima extraordinariamente hostil que llevó al aislamiento de numerosas poblaciones, según indica el autor de “La venganza de la geografía”.

federación Rusia

Mapa: Wikipedia

Un imperio que ha resurgido varias veces

Kaplan recuerda que los rusos penetraron en la Europa central y del Este para bloquear a Francia en el siglo XIX y a Alemania en el siglo XX. También presionaron sobre Afganistán para bloquear a los británicos en India y buscar una salida al océano Índico. Y han presionado en el Lejano Oriente para bloquear China.

La inseguridad es la quintaesencia de las emociones nacionales de Rusia. La geografía, no la historia, ha dominado el pensamiento ruso”, sostiene Kaplan.

Porque la tierra es llana y está integralmente conectada en su inmesidad con Asia y el gran Oriente Medio, Rusia ha sido conquistada varias veces, recuerda el autor del citado libro, comenzando por los nómadas de las estepas, los mongoles, que ya en el siglo XIII destruyeron el primer reino ruso en la actual Ucrania.

“Mientras otros imperios crecían, se expandían y colapsaban, y nunca más resurgían, el imperio ruso se ha expandido, colapsado y reiniciado varias veces. El resurgir parcial de Rusia en la actualidad, tras la disolución de la URSS, es parte de una vieja historia”, remarca el autor de “La venganza de la geografía”.

Así, la reciente anexión de Crimea por parte de Rusia y el apoyo del gobierno ruso a los rebeldes del este de Ucrania formarían parte de este relato.

Ahora se han desatado teorías de todo tipo sobre quién lanzó el misil contra el avión de pasajeros y es posible que nunca sepamos la verdad sobre quién derribó el vuelo MH17.

Pero una cosa está clara: esta tragedia va a marcar un punto de inflexión en las relaciones internacionales entre Rusia, la Unión Europea y Estados Unidos.

Cabe recordar, por ejemplo, que la UE había comenzado a negociar con Rusia un tratado para la supresión de visados. Un convenio de estas características habría supuesto un gran impulso para el turismo emisor ruso. Pero ahora, con las sanciones contra Moscú puestas en marcha, las negociaciones están paradas.

De hecho, a partir del año 2015 para obtener el visado Schengen el turista ruso además de aportar otros documentos necesarios tendrá que pasar por dactiloscopia, “lo que hará que este proceso sea todavía más lento y complicado”, según ha explicado a HOSTELTUR la periodista rusa Maria Ivanova.

Cifras del turismo emisor ruso

Según un estudio de la consultora IPK International, encargado por la feria ITB de Berlín, un total de 32 millones de turistas rusos viajaron al extranjero el año pasado. Sus destinos principales fueron:

  • Turquía, 4,3 millones de turistas
  • Ucrania, 3,1 millones
  • Alemania: 2,1 millones
  • China: 2 millones
  • España: 1,58 millones

Pero según reconoce Martin Buck, director de la división de viajes de Messe Berlin, “desgraciadamente, un rublo débil, la crisis de Crimea y los problemas de Ucrania indican que las tasas de crecimiento en el mercado ruso se están estancando“.

De hecho, las dificultades que ya está sufriendo el turismo emisor de Rusia en 2014 han provocado el cierre del turoperador ruso Neva Travel este verano.

Y por otra parte, las previsiones de AENA muestran un descenso de capacidad aérea entre los aeropuertos rusos y los españoles de cara a los meses de julio, agosto y septiembre, tal como avanzó HOSTELTUR el pasado 1 de julio en la noticia El turismo ruso pincha en España.

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En suma, probablemente el sector turístico no se enfrenta a una crisis coyuntural del turismo emisor ruso, sino a un problema mucho más complejo.

Y es que hay demasiados factores que impiden ver una resolución a corto plazo: un rublo débil, reformas pendientes en la economía rusa, conflicto de Ucrania, tensiones Washington-Moscú, sanciones políticas y comerciales de la UE a Rusia…

Ya lo profetizó Winston Churchill: “Rusia es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”.