Low cost y lujo en los aviones del siglo XXI

Xavier Canalis

Xavier Canalis

Análisis/ En un entorno de volátiles precios del combustible y alza de impuestos al transporte, las aerolíneas están cada vez más obsesionadas por maximizar ingresos y reducir costes. Curiosamente, Airbus acaba de patentar el asiento-sillín y Boeing va a introducir 11 butacas más en su modelo B737. En el otro extremo, los clientes de business y primera clase disfrutan cada vez de mayores comodidades. ¿Se está acentuando la división de clases sociales a bordo de los aviones?

De momento, el fabricante de aviones Airbus ha patentado un modelo de asiento plegable que dispone de “un pequeño respaldo y reposabrazos pero nada más. El resto de elementos habituales ha sido eliminado, disminuyendo considerablemente el hueco para las piernas y sin reposapiés ni bandeja para la comida”. Así lo explica Jorge Alvarez Fernandez en el blog de Air Europa.

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“Se puede considerar que resultará incómodo pero es que el confort no forma parte del concepto que buscaba Airbus en este caso, ya que la idea era reducir el sitio que ocupan los asientos para poder aumentar las plazas a bordo. Evidentemente, ello implica que sólo se podría equipar así a aviones destinados a realizar rutas de corta distancia”, añade este bloguero de viajes.

“En cualquier caso, ni en Air Europa ni ninguna aerolínea, sea tradicional o low cost, verás esto por ahora. Y no sólo porque la actual normativa de seguridad lo impida. Mary Ann Greczyn, portavoz de Airbus, ha explicado que el registro de esta propuesta en la Oficina de Patentes Europea no implica que vaya a fabricarla”, añade este experto.

¿Seguro que no lo veremos nunca?

Pero pongámonos a imaginar cosas.

Imáginese usted algún país con menos miramientos hacia el confort de los pasajeros, que decide dar luz verde a los asientos-sillín.

De hecho, ya en 2010 una empresa italiana especializada en el diseño interior de aviones patentó un modelo de butaca por el cual los pasajeros no irían sentados, sino en posición semi-vertical.

La firma en cuestión, Aviointeriors, llevó a cabo este proyecto porque entendió que hay un interés real por parte de algunas compañías aéreas por introducir este tipo de “asientos”. El invento fue bautizado como “SkyRider“.

skyrider

Puestos a imaginar, podríamos pensar también en una futurible escalada abrupta de los precios del petróleo por culpa de alguna crisis geopolítica que dispare el barril de crudo hasta los 200 dólares.

En ese entorno, muchas aerolíneas se volcarían hacia los diseños ya desarrollados por Airbus y Aviointeriors. Tranquilos: solo será para viajes de corta distancia, nos dirían.

Ahora imagínese que usted entra en un avión equipado con los nuevos asientos-sillín. Y una vez en su posición, el comandante anuncia que el vuelo lleva retraso -algo habitual- y al final debe usted permanecer tres o cuatro horas “sentado” en esa posición…

Más asientos en el mismo espacio

De todos modos, no hace falta esperar a los asientos-sillín para ir más incómodos.

Durante el Salón Aeronáutico de Farnboroug en el Reino Unido, el fabricante Boeing anunció que va a construir una nueva variante del avión 737 Max 8 de fuselaje estrecho con hasta 200 asientos. Eso es once asientos más que el modelo actualmente en desarrollo.

Airbus también está aprovechando la cabina de clase económica en su jet A320neo y ha añadido nueve asientos adicionales para llegar a 189.

Clases superiores

“Los viajes en avión se están poniendo cada vez peor para la gente corriente. Esto es porque las personas con más dinero están ocupando más espacio a bordo“, escribe el escritor Harold Meyerson en American Prospect, criticando la decisión de la aerolínea low cost JetBlue de implantar una primera clase a costa de quitar espacio a los demás pasajeros.

“Las aerolíneas no son en modo alguno responsables de la polarización de ingresos y riqueza que define nuestro tiempo. De manera creciente, sin embargo, la disposición de sus asientos refleja esa polarización, con más y más espacio y amenities para los pasajeros de primera clase (cuyas tarifas suben en consecuencia), mientras hay cada vez menos espacio y menos amenities -o nada- para el resto de pasajeros”, indica Meyerson.

No es sólo una cuestión de espacio. “Los ricos disfrutan incluso de mejor aire que el resto de nosotros”, explicaba un pasajero refiriéndose a la reciente medida de Lufthansa de instalar humidificadores en la primera clase de sus aviones.

De este modo los pasajeros de las cabinas premium dispondrán de un aire con un 25% de humedad, frente al 5-10% en las clases económicas. Ver el artículo The rarefied air at the front publicado en The Economist.

Lo cierto es que numerosas aerolíneas ofrecen servicios cada vez más lujosos para un reducido número de pasajeros premium.

Por ejemplo, American Airlines llama ahora a su cabina premium como “hotel en el cielo” mientras que Delta se ha asociado con Westin Hotels para que sus pasajeros dispongan de una confortable ropa de cama para dormir.

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Air France acaba de presentar su nueva suite de diseño en La Première, su cabina de primera clase, a bordo de sus 19 Boeing 777-300.

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Emirates instaló duchas a bordo y Etihad Airways ha creado una cabina privada, verdaderos apartamentos por primera vez a bordo de un avión comercial de pasajeros en sus nuevos A380, con una tarifa de 43.000 dólares. Ver Suites de lujo a 10.000 metros de altura.

¿Serán los grandes aviones de pasajeros del siglo XXI como los barcos transatlánticos de hace un siglo, con una acentuada división de las clases sociales? O dicho de otro modo: ¿Llegarán a convivir el low cost más espartano y el lujo asiático en la misma aeronave?