¿Deberían prohibirse las selfies en los museos?

Xavier Canalis

Xavier Canalis

Análisis/ Varios museos en diferentes ciudades del mundo (Nueva York, Amsterdam…) han comenzado a prohibir el uso del último artilugio de moda para tomarse una selfie, un palo extensible, por considerar que este aparato compromete la seguridad de las obras expuestas. Pero el debate va más allá del uso de este cacharro: ¿se corre el riesgo de convertir el arte en algo banal si todo el mundo va por salas de los museos haciéndose fotos a ellos mismos junto a obras famosas?

Lo cierto es que el selfie-stick ha sido uno de los regalos estrellas en las últimas Navidades y cada vez es más frecuente ver a personas usar este artilugio para tomarse una fotografía frente a monumentos, paisajes, etc.

Pero los palos han comenzado a entrar también en aquellos museos que permiten tomar fotografías a los visitantes y con ello se han disparado las alarmas entre los responsables de seguridad y conservadores.

“Hay algo realmente heroico por parte de los museos más importantes de Nueva York (incluyendo el Museo de Arte Moderno) cuando han prohibido ese instrumento del diablo“, explica el crítico cultural Jonathan Jones en su sección de Arte del diario británico The Guardian.

“Los museos que están tomando esta audaz postura en contra de los tiempos actuales dicen que los palos son peligrosos para las obras de arte (imaginen que tratan de tomar una selfie al lado de una obra de Van Gogh, girando el palo de manera algo torpe y rasgando la pintura), y seguramente tienen razón”, añade Jones.

Además de Nueva York, los museos Hermitage y Stedelijk de Amsterdam también han prohibido el selfie-stick. Y es probable que la medida sea imitada pronto por otros centros culturales.

selfies_en_museos

La prohibición no deja de resultar algo chocante o quizá es resultado del éxito, teniendo en cuenta que numerosos museos han levantado la prohibición de tomar fotos que venía de décadas atrás e incluso animan a los visitantes a tomar selfies.

De hecho, se ha creado una iniciativa llamada #MuseumSelfie Day. El próximo día de las selfies en los museos será el 20 de enero de 2016.

“En nuestro museo, está permitido tomar fotografías, pero sin flash, y las imágenes se difunden por todo el mundo gracias a las redes sociales. No tiene mucho sentido prohibir tomar fotos de cuadros, si esas mismas imágenes ya están en internet”, explica Elena Benarroch, portavoz del Museo Thyssen de Madrid, en declaraciones a HOSTELTUR noticias turismo.

De momento, en el Thyssen no han prohibido los selfie-sticks, “pero si lo hiciéramos más adelante sería para garantizar la seguridad de los obras. Por norma, si detectamos que hay cualquier riesgo, se evita. Por ejemplo, en las salas no se pueden usar bolígrafos. Las medidas para garantizar la conservación de las obras de arte están por encima de la difusión”, añade Benarroch.

foto_selfies_en_museos

Debate abierto

Pero más allá del uso del uso del palo, las selfies dentro de los museos se han convertido en objeto de controversia.

Ver también los artículos publicado por The New York Times (Museum Rules: Talk Softly, and Carry No Selfie Stick); en The Huffington Post (Museum Selfie-ishness); o en Mashable (Museums take aim at latest threat to priceless artwork: Selfie sticks).

De hecho, numerosos museos de todo el mundo todavía prohiben tomar fotos en el interior por diferentes razones: seguridad, derechos de autor, evitar aglomeraciones ante las obras de arte, garantizar quietud y tranquilidad en la visita…

Por ejemplo, el Museo del Prado tiene prohibido tomar fotografías. “Sólo está permitido en una zona, el vestíbulo de los Jerónimos, por si los visitantes quieren llevarse un recuerdo de su paso por el museo. Pero de momento no se plantea dejar hacer fotos en el interior de las salas”, según me explica una portavoz del museo.

De hecho, algunos críticos y profesionales del sector cultural lamentan que, con tantos visitantes tomando selfies por puro narcisismo junto a cuadros famosos, los museos correrán el riesgo de convertirse en parques temáticos.

Otros sostienen, en cambio, que el arte debe evolucionar y abrirse más a la sociedad y a las nuevas tendencias. El debate está servido.

Pero mi opinión es que, si usted quiere una foto de un cuadro que le ha gustado, no sea tacaño y cómprese una postal en la tienda del museo.