¿Quién pagará en efectivo los viajes del mañana?

Xavier Canalis

Xavier Canalis

Análisis/ La estrecha relación entre economía sumergida y turismo tiene los días contados en España, al menos en lo que se refiere a la compra de viajes. La limitación de los pagos en efectivo a 2.500 euros, una medida que entró en vigor en el año 2012, sin duda está teniendo un efecto en la lucha contra el fraude. Aunque probablemente el factor determinante será simplemente la desaparición del dinero físico.

Muchos opinan lo contrario. Sin ir más lejos, durante el Foro Hosteltur del pasado 12 de mayo, un directivo de una importante empresa del sector recordó que “hay mucho efectivo en negro que se sigue gastando en las agencias de viajes a pie de calle”.

Y mientras la economía sumergida siga siendo tan importante en España, esta tendencia se mantendrá, apostilló.

De hecho, el tamaño de la economía sumergida en nuestro país aumentó en 60.000 millones de euros durante el período de crisis 2008-2012, hasta situarse en el 24,6% del PIB al cierre de 2012, lo que supone más de 253.000 millones de euros ocultos, según un informe presentado por los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).

Pero tomen nota de lo que está sucediendo en otros países: a partir de enero del 2016, las tiendas de ropa, gasolineras y restaurantes de Dinamarcapodrán obligar a sus clientes a pagar exclusivamente con tarjeta o a través del teléfono móvil, según informó La Vanguardia.

Ya en 2014, sólo el 25% de las compras que se lleva a cabo en este país se realizó en metálico, a lo que se añade el uso cada vez más generalizado del móvil para realizar cualquier tipo de compra. Ver también Pago por móvil en turismo: las tecnologías que vienen.

Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia son otros de los países que más están avanzando hacia la eliminación del efectivo. En estos países, los consumidores están acostumbrados a pagar con tarjeta hasta los artículos más pequeños y baratos.

También en España estamos viendo esta tendencia. En muchas tiendas aún vemos el cartel que advierte al cliente “Pagos con tarjeta sólo admitidos a partir de 12 euros”. Pero en muchos supermercados ya te dejan pagar cualquier producto tirando de tarjeta, aunque cueste menos de un euro.

O vean qué están haciendo compañías como Disney, Royal Caribbean, Palladium Hotel Group o La Caixa: han introducido las pulseras inteligentes como medio de pago.

Sin olvidar el Apple Watch, que por ejemplo podrá utilizarse para pagar en la recepción de los hoteles Marriott o Starwood al estar sincronizado con el sistema Apple Pay.

Apple Watch hoteles

Antes de la crisis de 2008, si te gustaba ver películas bajabas al videoclub de la esquina, recargabas la tarjeta-monedero con un billete de 20 euros y alquilabas un DVD. Entonces aquello te parecía tecnología punta.

El videoclub bajó la persiana definitivamente en 2011. Ahora entro en Google Play, pago 1,99 € con PayPal y veo la película en streaming a través de Youtube. Y yo tengo 44 años, soy un “inmigrante digital”.

Imaginen cómo comprará un chaval Millennial de 20 años o los que vendrán detrás, la Generación Z, esos niños que han nacido con una tablet bajo el brazo. “¿Pagar en efectivo? Eso es cosa de viejunos”, dirán.