Raimon Martínez Fraile, in memoriam

Parte del éxito turístico de Barcelona y de los planes FOMIT que han permitido la renovación de decenas de destinos maduros en España no podría explicarse sin la figura de Raimon Martínez Fraile, fallecido el pasado 29 de junio a los 68 años de edad.

Nacido en San Cristóbal de la Polantera, León, el 14 de abril de 1947, Raimon Martínez Fraile fue director general de Turisme de Barcelona (1994-2000) y secretario general de Turismo del Gobierno español (2004-2007).

También fue directivo de varias empresas (Renfe,Husa, AC Hotels) y presidente del Salón Internacional de Turismo de Cataluña / B-Travel.

Licenciado en Filosofía y Letras y diplomado en Dirección de Empresas por ESADE, fue también uno de los fundadores del PSC, partido por el que fue elegido concejal de Barcelona y diputado en el Congreso.

Aunque “no siempre supimos reconocer su valor y lo que nos aportó”, según manifestó el secretario general de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, durante el funeral de Martínez Fraile.

Más un millar de personas acudieron al duelo el pasado 1 de julio en el tanatorio de Les Corts de Barcelona, donde se escucharon canciones de John Lenon, Joan Manuel Serrat y Lluís Llach en memoria del fallecido.

Martínez Fraile

ETAPA EN TURISME DE BARCELONA

Su contribución al sector turístico se intensifica cuando, tras haber dirigido el Patronato Municipal de Turismo de Barcelona (1982-1987), se pone al frente de la nueva entidad Turisme de Barcelona, desde 1994 hasta el año 2000.

A lo largo de esos seis años, y por encargo del alcalde Pasqual Maragall, Raimon Martínez Fraile pilotó la transición de un modelo público de promoción turística a una nueva fórmula público-privada que hoy se pone como ejemplo de éxito en múltiples foros turísticos.

Turisme de Barcelona fue clave para profesionalizar la promoción turística del destino y la fórmula público-privada demostró su fortaleza a lo largo de los años, dado que el equipo directivo podía continuar su labor y planificación aunque se produjeran cambios de gobierno.

Esta continuidad era algo bastante novedoso y casi revolucionario en un país como España, tan dado a cambiar de arriba a abajo organismos públicos y semipúblicos cuando alguien nuevo entra a mandar…

Además, según solía lamentar Raimón Martínez Fraile en referencia a las acciones llevadas a cabo por decenas de organismos de promoción turística,“la mayor parte de cosas que hacemos en España no son promoción. No es inversión. Es gasto, es tirar el dinero”.

Criticaba tanto los gastos faraónicos en Fitur como los viajes de promoción “con consejero autonómico, alcalde, concejales, funcionarios, presidente del organismo tal, con sus familias, media docena de empresarios y expertos… ¡El ridículo que se ha hecho en la mayor parte de esos viajes!”

En una entrevista publicada en abril de 2013 en HOSTELTUR con motivo de la publicación de su libro, “Gran Turismo”, él mismo explicaba como contraejemplo: “Cuando en Turisme de Barcelona, en el año 1995, tomamos la decisión estratégica de promover los cruceros, teníamos entonces 132.000 cruceristas. Ahora Barcelona recibe 2,5 millones de cruceristas. La inversión inicial para conseguir esto costó dos duros. Envié a la feria Cruise Shipping de Miami a una persona con una maletita, a la que di una orden muy concreta: consigue que vengan a Barcelona los ejecutivos de las navieras y les enseñamos lo que tenemos”.

ETAPA EN EL MINISTERIO

En 2004, durante la primera legislatura de Zapatero, Raimón Martínez Fraile es nombrado secretario general de Turismo, cargo que ocupará hasta 2007.

En esa época el ministro de Industria, Energía y Turismo es José Montilla. El Gobierno lanza entonces el nuevo Fondo para la Modernización de Industrias Turísticas (FOMIT).

Los FOMIT costaron no pocos disgustos a Martínez Fraile, incluyendo quejas de comunidades autónomas y municipios del mismo color político, que se quejaban a Montilla por no haber recibido dichas ayudas… Luego se descubrió que las solicitudes no habían sido presentadas ante el Ministerio.

Otro logro suyo, en colaboración con su equipo del Ministerio, fue conseguir que el Consejo de Ministros aprobase una revisión de las amortizaciones de los bienes muebles del sector turístico. “Porque se estaban amortizando cucharas, sábanas, etc. de los hoteles, como si fueran tornillos de coches, lo que no tiene sentido porque los tornillos de un coche siguen siendo los mismos al cabo de 10 años”.

Este cambio fiscal permitió a las empresas hoteleras amortizar en plazos más cortos y por tanto pagar menos impuestos de beneficios, lo que les ayudó a mejorar sus balances.

“Sin embargo muy pocas personas del sector se enteraron de la medida. Sólo dos hoteleros me felicitaron: Antonio Catalán y Simón Pedro Barceló, quien me dijo “Rodrigo Rato me lo prometió durante ocho años y nunca lo hizo. Y al cabo de unos meses coincidí con Manuel Fraga en un acto: “Ya me explicará cómo lo consiguió, porque yo como ministro de Información y Turismo nunca conseguí convencer a Hacienda de que los tornillos eran diferentes de las cucharas”.

Fue un verso suelto no sólo en su propio partido, también dentro del sector turístico. Seguramente porque “siempre defendía la misma postura, aquí y allá”, tal como expresó un amigo suyo durante el funeral.

En todo caso, solía repetir: “No existe el producto si no se crea y tenemos que hacer las cosas en serio en este sector. Es decir, que se tomen las decisiones en base a inteligencia, no a olfatímetro”.